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La Biblia: plagio de Mesopotamia y Egipto

Tiempo estimado de lectura: 32 minutos

¿Realmente la Biblia fue escrita por inspiración divina? Las escrituras más antiguas no están en la Biblia como muchos creen, los primeros textos escritos están en la Antigua Mesopotamia, y no sobre papiro, sino más bien sobre tablillas de arcilla. Todo este contenido está respaldado por asiriólogos e historiadores que descifraron en su día la “escritura cuneiforme” gracias a la «Piedra de Behistún». Tienes toda la bibliografía y fuentes de todo el plagio bíblico respecto a Mesopotamia y el Antiguo Egipto al final del artículo.

La Biblia ha cambiado su contenido durante milenios debido a las malas traducciones, copias y transmisiones que ha sufrido durante un periodo largo de tiempo. Para acercarnos a la realidad tenemos que coger las fuentes primarias, empaparnos de conocimiento, coger y estudiar las «tablillas mesopotámicas» que la asiriología nos ha dejado, saber antes que creer. Una vez queda clara toda esta introducción, vamos a empezar con los «relatos bíblicos plagiados».

Expedientes X

La creación del Enûma Elish y el Génesis

La biblioteca de Asurbanipal contiene una gran cantidad de tablillas mesopotámicas, y entre ellas, se encuentra el «Enûma Elish», el “Poema Babilónico de la Creación”, datado 1900 a.C. El relato bíblico de la creación es un vulgar calco de los textos mesopotámicos, ambas historias se inician con expresiones literarias similares. El Enûma Elish empieza de la siguiente manera:

Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado,
y, abajo, la tierra firme no había sido mencionada con un nombre,
solos Apsû, su progenitor,
y la madre Tiamat, la generatriz de todos,
mezclaban juntos sus aguas.

Enûma Elish (Tablilla I)

Y el Génesis comienza de la siguiente forma:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba desordenada y vacía,
y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,
y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Génesis 1:1-2

En ambos relatos se narra la creación del hombre incluyendo un componente divino en ambos casos, en el relato babilónico es la sangre de un dios:

¡Voy a condensar sangre y formar huesos;
haré surgir un prototipo humano que se llamará “hombre”!
¡Voy a crear este prototipo, este hombre,
para que le sean impuestos los servicios de los dioses
y que ellos estén descansados.

Enûma Elish (Tablilla VI)

Y en el relato bíblico es el aliento de Dios:

Entonces Jehová Dios
formó al hombre del polvo de la tierra,
y sopló en su nariz aliento de vida,
y fue el hombre un ser viviente.

Génesis 2:7

Las religiones tuvieron su evolución, ya te hablé de la «Evolución de la Religión». En Babilonia podemos presenciar como pasan de un politeísmo a un henoteísmo con Marduk. Hay que recordar que Abraham sale de Ur de los Caldeos, una ciudad de Mesopotamia. No es difícil asimilar como el pueblo hebreo evoluciona de un henoteísmo a un monoteísmo creando su propia religión, y es normal que copiaran ciertos aspectos del conocimiento babilónico. Sigamos con más datos de los «Plagios de la Biblia», el Edén o Dilmún.

Edén y Dilmún, el paraíso sumerio

Edén

Empecemos por el paraíso del Edén, cuya noción parece tener origen sumerio. En la Biblia comenta que Yahvé planta un jardín, el Génesis cuenta lo siguiente:

Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

Génesis 2:8

Pero fijaros donde se sitúa el paraíso bíblico:

Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.

Génesis 2:10–14

Hay que comentar que el tercer río Hidekel es el nombre con el cual los hebreos designaban al río Tigris, y bueno, tanto el Tigris como el Éufrates son los dos ríos que atravesaban Mesopotamia. El paraíso de los sumerios se llama Dilmún, esto lo podemos ver en el poema de «Enki y Ninhursag». El relato lo sitúa en la Isla de Baréin, en el Golfo Pérsico, donde desembocan los ríos Tigris y Éufrates.

El mito nos cuenta que antes de la llegada de Enki, Dilmún no existía. Así que, Enki, bendice Dilmún regando con aguas dulces para que puedan los barcos traer oro y piedras preciosas, y como bien mencione antes en el relato bíblico, en el río Pisón había oro. Por otro lado, en un pasaje bíblico cuenta lo siguiente:

Sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.

Génesis 2:6

Tanto Enki como Yahvé riegan el paraíso, un lugar que de un principio está desértico y gracias al agua florece la vida.

Dumuzi y Enkimdu o Caín y Abel

Muchos estudiosos han señalado los paralelismos entre el mito de Dumuzi y Enkimdu y la historia bíblica de Caín y Abel, ya que ambas historias implican una disputa entre un pastor por un lado y un agricultor por el otro. En la historia sumeria la disputa esta por quien se casará con la diosa Inanna, y a pesar de que ella elige al granjero Enkimdu, Dumuzi decide pedirle explicaciones.

La consecuencia de este relato, es que poner por delante al pastor es tan solo un asunto de elección personal. De hecho, tan bueno son los dos productos, que se equilibran el uno con el otro. Aunque exista rivalidad entre ellos, no tiene por qué haber enemistad.

Por otro lado, el problema de Caín y Abel es el mismo, salvo que tiene un final diferente y bastante violento. En este caso, Caín es el granjero y Abel el pastor, la envidia es lo que hace a Caín matar a su hermano por los regalos que este le hacia a Yahvé, si os fijáis el mito es el mismo, solo que cambiamos una diosa por un único dios. El relato cuenta lo siguiente:

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.

Génesis 4:3-12

El Gran Diluvio

Arca de Noé

No hace falta leerse la Biblia para conocer la historia del “Arca de Noé” y el famoso diluvio, pero, que te parecería si te contara que la historia original fue escrita miles de años antes en una tablilla de arcilla. En la famosa «Epopeya de Gilgamesh» podemos encontrar la historia del diluvio contada por Ziusudra (Utnapishtim) al Rey de Uruk. Estamos ante un claro ejemplo de como los hebreos se agenciaban con mitos mesopotámicos. Ahora bien, veamos que nos cuenta Yahvé en el Génesis:

Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

Génesis 6:17

En cambio, en el “Poema de Gilgamesh” nos cuenta lo siguiente:

Enlil quería aniquilar a la raza humana con un enorme diluvio, y casi todos los dioses hicieron un juramento con el que apoyaban esa decisión. An (Anu), el padre de todos los dioses, apoyaba la extinción humana al igual que Ninurta y Ennugi.

Poema de Gilgamesh

A la hora de hacer el Arca, la Biblia lo cuenta de esta manera:

Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.

Génesis 6:14

En cuanto al relato sumerio dice:

Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡Demuele (esta) casa, construye una nave! Renuncia a las posesiones, busca la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva!

Poema de Gilgamesh

Para más coincidencias, Yahvé le pide a Noé lo siguiente:

Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida.

Génesis 6:19-20

Y en el relato sumerio dice:

A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas.

Poema de Gilgamesh

En la Biblia nos relata cómo deben entrar en el Arca:

Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos. De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra.

Génesis 7:7-8

Y los sumerios cuentan:

Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, todos los artesanos hice subir a bordo.

Poema de Gilgamesh

Podría dedicarle tan solo un artículo entero al relato del Diluvio. Si te lees la tablilla XI del Poema de Gilgamesh comprenderás como la «mitología hebrea» bebe de la Sumeria. Es por eso que no es el “Arca de Noé”, mejor dicho, sería el “Arca de Ziusudra”.

Moisés y Sargón

Moisés y Sargón

El Éxodo, a pesar de que por internet corre como la pólvora que el Éxodo tiene una antigüedad de 3500 años, la realidad es que no se sabe cuándo se escribió el texto, y como bien dije antes, no hay nada más antiguo que la escritura cuneiforme. Sargón el Grande, conocido también como “Sargón de Acad”, fue el primer emperador de la historia humana, en un relato dice lo siguiente:

«Mi madre no quería que nadie en la ciudad de Azupiranu descubriera que había tenido un hijo; por eso me dejó a la orilla del Éufrates en una cesta tejida con juncos y calafateada con pez. El río condujo la cesta donde yo estaba hasta un canal; entonces, el jardinero, Aqqi, me sacó del agua y me crio como un hijo suyo».

Veamos ahora el relato bíblico:

Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses. Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río. Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería. Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase.

Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es este. Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crio. Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

Éxodo 2:1-10

Hay que mencionar que el Éxodo nunca menciona el nombre del faraón, es por eso que siempre comento que los relatos bíblicos no son hechos históricos, porque la biblia es un libro de fe y no de historia, eso se debe a que no da fechas exactas en sus pasajes.

La planta Shumunda y la zarza ardiente

Shumunda

Shumunda es una planta maléfica de fuego donde todo lo que le rodea arde en llamas. Este relato sale en un poema de la “Diosa Sumeria Inanna”. La historia nos cuenta que el cielo fecundó la tierra, la tierra dio a luz, y de esa manera dio nacimiento a la planta shumunda, portadora del fuego. El «poema sumerio» dice lo siguiente:

Aquella planta shumunda era portadora de fuego, no podía ser recogida en fajos, no pudo ser apartada, no pudo ser separada de sus raíces, no pudo ser atada. Si da suelta a su maligno fuego, la planta lo hace extender a lo largo y a lo ancho.

El nacimiento de la planta del fuego

Por otro lado, en la Biblia comenta lo siguiente:

Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

Éxodo 3:2-4

Es curioso que tanto el poema de Inanna como el Éxodo hablen de una planta que no es consumida por el fuego. Es una lástima que el poema sumerio esté tan fragmentado, pues el final de su historia no lo podemos saber, faltando 33 líneas para acabar su historia.

Las plagas de Moisés e Inanna

Hay un curioso mito sumerio que muy pocas personas conocen, el poema de «Inanna y Šukaletuda». En este relato nos cuenta lo que sería “la primera agresión sexual” documentada de la historia. Está conservado en dos tablillas de arcilla con unos trescientos versos más o menos. Resumiendo el mito, mientras la diosa Inanna duerme, el jardinero Šukaletuda aprovecha la ocasión para penetrarla bajo un álamo, sin embargo, al amanecer, la diosa despierta muy consciente de lo que ha ocurrido y decide darle su merecido.

Inanna lo busca por todas partes, no obstante, no encuentra a su agresor, y la diosa muy enfurecida envía tres plagas. En la primera plaga convierte el agua en sangre ¿te suena de algo? Curiosamente en el Éxodo, la primera de las plagas de Moisés es la de convertir el agua en sangre. En la Biblia dice lo siguiente:

Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.

Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río. Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.

Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo, los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto. Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río. Y se cumplieron siete días después que Jehová hirió el río.

Éxodo 7:14-25

El sacerdote Dyadyaemanj y Moisés

En el relato del paso por el mar rojo del grupo de hebreos emigrantes hacia la península del Sinaí, se menciona que Moisés separa las aguas por medio de un gesto mágico. Sin embargo, una historia parecida la encontramos más de mil años antes en un cuento egipcio. Esto lo puedes ver en el «Papiro Westcar» (1600 a.C.), conservado en el Museo de Berlín, que nos relata cómo el sacerdote Dyadyaemanj es llamado por el rey Seneferu.

El faraón tiene el fin de que recupere un pendiente pisciforme de turquesa del fondo de un estanque, donde disfrutaba de un paseo en barca con un grupo de esclavas. Para alcanzar la joya, el sacerdote no hace otra cosa que separar las aguas. El Papiro de Westcar cuenta lo siguiente:

Entonces el sacerdote lector principal Dyadyaemanj pronunció sus conjuros
colocó la mitad de las aguas del estanque sobre su otra mitad,
encontró, que el pendiente pisciforme quedó depositado sobre un canto
y lo trajo, siendo entregado a su dueña.
Mientras tanto, en cuanto al agua, se elevaba 12 codos sobre su mitad
y, en consecuencia, totalizó 24 codos
después que volcara.
Entonces pronunció sus conjuros
y llevó las aguas del estanque a sus posiciones [originales].

Papiro de Westcar

El mismo episodio nos lo encontramos en la vida de Moisés:

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.

Éxodo 14:21

Himno de Atón y Salmo 104

La semejanza del Salmo 104 con el Himno de Atón es asombrosa. No en vano, la época en la que se escribió es la que mejor encaja con el mundo bíblico, el reinado de Amenofis IV (1370-1352 a.C.), más conocido como Akenatón, esposo de Nefertiti. Estas similitudes no son extrañas. Los salmos son un tipo de escritos hebreos, poesía religiosa en concreto, que se inspiran realmente en egipcias, sumerias, babilonias y asirias.

Himno de AtónSalmo 104 (Biblia)
Te elevas en perfección en el horizonte del cielo,
viviendo a Aten, que determina la vida.
Siempre que te levantes en el horizonte oriental
llenas todas las tierras con tu perfección.
Eres atractivo, grande, brillante,
en lo alto de cada tierra;
tus rayos abrazan las tierras hasta
donde todo lo que has hecho.
Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido;
Te has vestido de gloria y de magnificencia.
El que se cubre de luz como de vestidura,
Que extiende los cielos como una cortina,
Que establece sus aposentos entre las aguas,
El que pone las nubes por su carroza,
El que anda sobre las alas del viento;
El que hace a los vientos sus mensajeros,
Y a las flamas de fuego sus ministros.
Siempre que te pones en el horizonte occidental,
la tierra está en la oscuridad a manera de muerte.
Duermen en una habitación con las cabezas bajo las mantas,
y un ojo no puede ver a otro.
Hizo la luna para los tiempos;
El sol conoce su ocaso.
Pones las tinieblas, y es la noche;
En ella corretean todas las bestias de la selva.
Cada león sale de su cueva
y todas las serpientes muerden,
porque la oscuridad es una manta.
La tierra está en silencio ahora,
porque aquel que los hace
está en reposo en su horizonte.
Los leoncillos rugen tras la presa,
Y para buscar de Dios su comida.
Sale el sol, se recogen,
Y se echan en sus cuevas.
Toda la tierra realiza su trabajo:
todos los rebaños están contentos con su forraje,
los árboles y las plantas crecen,
los pájaros vuelan hasta sus nidos,
sus alas extendidas en alabanza a tu Ka.
¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!
Hiciste todas ellas con sabiduría;
La tierra está llena de tus beneficios.
He allí el grande y anchuroso mar,
En donde se mueven seres innumerables,
Seres pequeños y grandes.
Todos los kines brincan sobre sus pies;
todo lo que vuela y se posa,
viven cuando te levantas por ellos.
Las barcazas navegan río arriba
y río abajo también,
porque todos los caminos están
abiertos en tu ascenso.
Los peces del río saltan ante tu cara
cuando tus rayos están dentro del mar.
Allí andan las naves;
Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.
Todos ellos esperan en ti,
Para que les des su comida a su tiempo.
La tierra surge a la existencia por tu mano,
y lo haces.
Cuando te levantas, ellos viven;
cuando te pones, mueren.
Les das, recogen;
Abres tu mano, se sacian de bien.
Escondes tu rostro, se turban;
Les quitas el hálito, dejan de ser,
Y vuelven al polvo.
Envías tu Espíritu, son creados,
Y renuevas la faz de la tierra.

Reyes sumerios y patriarcas antediluvianos

Resulta que la “Lista Real Sumeria” es la inspiración de los patriarcas antediluvianos, donde volvemos a ver como la Biblia bebé de la fuente de Mesopotamia. Tanto las Tablillas de Nippur como el Prisma de Weld-Blundell, dan los nombres y reinados por orden cronológico. El texto se encuentra dividido en dos partes, antes y después del diluvio. El objeto de la Lista Real Sumeria era demostrar precisamente que la monarquía bajó del cielo.

Sin embargo, la IBSS que traducido de sus siglas en inglés significa Instituto para estudios científicos y bíblicos, comentan lo siguiente:

Ziusudra y Noé se refieren a la misma persona y Adán puede ser identificado con Alulim.

10 Reyes sumerios y 10 patriarcas antes del diluvio ¿es casualidad? El resultado sería el siguiente:

Reyes SumeriosPatriarcas Antediluvianos
AlulimAdán
AlalmarSet
EmenluannaEnos
KichunnaCainán
EnmengalannaMalaleel
DumuziJared
SibziannaEnoc
EmendurannaMatusalén
UburratoLamek
ZiusudraNoé
Reyes vs Patriarcas antediluvianos

Árbol Huluppu y Árbol del Conocimiento

Árbol Huluppu

El árbol tiene las fuerzas de la vida y la muerte, conciencia y falta de conocimiento. Es posible que los poderes de los árboles bíblicos en el centro del Jardín del Edén, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal, estén basados en los poderes conjuntos del árbol Huluppu de la mitología sumeria. Cuando Inanna planta el árbol en su jardín, trae a las fuerzas de Ereshkigal y Enki dentro de su retiro protegido. El árbol Huluppu refleja el gran mundo, así como el mundo interior de Inanna, es habitado por criaturas las cuales solo se esfuerzan hacia el mero renacer.

Pero para Inanna, en este momento, el renacimiento por ella misma no es posible. Justo como Eva compartió la fruta del árbol del conocimiento con Adán y “los ojos de los dos fueron abiertos”, la joven Inanna, también, apela a sus hermanos Utu y Gilgamesh. En el momento en el que el “Rey de Uruk” entra en el jardín de Inanna con su hacha, la diosa sumeria del amor esta preparada para su despertar.

Recordemos que en el árbol Huluppu habitaban tres seres, una serpiente que no puede ser hechizada, el pájaro Imdugud (Anzu) y Lilitu, un espíritu maligno que tiene cuerpo de mujer, alas de pájaro y garras de lechuza, más conocida como Lilith. La imagen del árbol de estos poderes es vista en la realidad exterior, puesto que el árbol crece en la oscuridad del inframundo hacia la luz y la conciencia. A pesar de que no podamos explicar el misterio de la primera semilla, podemos tomar la semilla en nuestra mano y decir, he aquí el principio de la vida. Emergerá del inframundo, se esforzará hacia el cielo, y morirá de vuelta al inframundo, de donde sus descendientes emergerán.

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Referencias

  • La Creación del Mundo. Génesis 1:1-2, Génesis 2:7. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • El Edén de Yahvé. Génesis 2:8, Génesis 2:10–14, Génesis 2:6. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • Caín y Abel. Génesis 4:3-12. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • El Diluvio. Génesis 6:17, Génesis 6:14, Génesis 6:19-20, Génesis 7:7-8. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • Nacimiento de Moisés. Éxodo 2:1-10. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • La Zarza Ardiente. Éxodo 3:2-4. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • Primera plaga de Moisés. Éxodo 7:14-25. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • Moisés separa las aguas del Mar Rojo. Éxodo 14:21. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • Salmo 104. Reina-Valera 1960. BibleGateway.
  • Federico Lara Peinado (2008). Enuma Elish: Poema Babilónico de la Creación. Editorial: Trotta. ISBN 9788498790061.
  • Poema de Gilgamesh. PDF en Telegram.
  • Papiro Westcar – Narración de los prodigios de los magos de la corte de Jufu (Keops). PDF en Telegram.
  • Margueron, Jean-Claude (2002). «El Imperio de Agadé». Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra. ISBN 84-376-1477-5.
  • King, L. W. A History of Sumer and Akkad. William Clowes & Sons, LTD, 1923.
  • Klima, Josef (1983). Sociedad y Cultura en la Antigua Mesopotamia. Madrid: Akal Editor. p. 9. ISBN 84-7339-517-4.
  • Luckenbill, Daniel David (1927). Registros Antiguos de Asiria y Babilonia. Registros antiguos. 2: Registros históricos de Asiria: desde Sargón hasta el final. Chicago: La Prensa de la Universidad de Chicago.
  • Electronic Text Corpus of Sumerian Literature (ETCSL), Inanna y Shu-kale-tuda
  • KRAMER, Samuel Noah. A Blood-plague Motif in Sumerian Mythology. Archiv Orientální, Praha 8, v. 17, n. 1, p. 399-415, 1945.
  • Lenzi, Alan «The Uruk List of Kings and Sages and Late Mesopotamian Scholarship». Journal of Ancient Near Eastern Religions (en inglés): 137-169. ISSN 1569-2116.
  • Soden, Wolfram von (1994). The ancient Orient: an introduction to the study of the ancient Near East. Grand Rapids, Mich.: W.B. Eerdmans. ISBN 978-0-8028-0142-5.
  • Ashmolean Museum Oxford: Sumerian king list.